domingo, 26 de junho de 2016

Cara Y Cruz





Da igual el color con el que vistamos los sentimientos: el cambio arruga, la incógnita estremece, la continuidad escandaliza. Si hay tiempo de razonar, el riesgo es vida, una actitud positiva. Sin embargo, la población esquilmada envejece, lo de arriesgar es para jóvenes que han de plantear futuros. Además, los esquilmados mayores, los de la periferia, tampoco llegan a final de mes, y los mayores medianamente asentados temen que lo poco que les queda se evapore.

El tiempo se escurre mientras el barco lleva anclado seis meses y el pueblo soberano está arto de tanto pedigüeño, tanto ladrón, tanta mentira y juego sucio, y tanta estafa para que, al final, la responsabilidad recaiga en sus hombros de aupar una promesa o, más de lo mismo.

Pero, ¿y si la promesa en realidad es un lobo vestido de cordero, que lo es? O, ¿nos quedamos con más de lo mismo que aúna experiencia con cierta estabilidad?

El trabajo, la pensión, la seguridad, la cultura, los ahorros, la religión, la sanidad, el respeto, los derechos…, suspendidos en el aire de un arco iris.

Estamos en sus zarpas, en sus egos, aunque nuestras manos sean las que decidan.

Cara y cruz de un presente arrebolado de hartura y de ineptos que juegan a ser dioses prometiendo el Olimpo más allá de la realidad y sus posibilidades.

“Siempre me quedará La Roja, yo mismo, el verano y los amigos”, me digo mientras las hojas del calendario van cayendo como hojas muertas de ilusiones. Y me grito “Amistad y Esperanza, no me dejéis en el ocaso de mis sueños. Sin sueños, estoy muerto”

Y la moneda sigue girando, suspendida en el cosmos, debatiéndose en la cara y la cruz.




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