quinta-feira, 7 de abril de 2016

Midorexia, a nova Maldição do Atractivo das Mulheres de Meia Idad





El Confidencial

Las cosas no parecen existir hasta que no reciben un nombre. Podemos hablar de generalidades –ese problema que aqueja a las mujeres que superan los 50 años y que tiene que ver con la exigencia de ser bellas siempre–, pero supone un gran esfuerzo de saliva y, sobre todo, de comprensión. Por eso, no hay nada como generar un nuevo concepto. Y el que acaba de ver la luz en las páginas de 'The Telegraph' de la pluma de Shane Watson, columnista del rotativo inglés, es midorexia.

¿En qué consiste exactamente esta tendencia en auge? Como señala la periodista, “es la creencia de que no sólo puedes ser atractiva para siempre(algo bueno) sino que, de hecho, ahora eres MÁS atractiva que nunca y que sería un crimen no aprovecharse de ello antes de que sea demasiado tarde”. Quizá el término lleve a confusión, porque suena a mezcla de mediana edad ('middle age') y de anorexia, un trastorno alimenticio que, desde luego, no tiene nada de glamuroso.

Una midoréxica, cuando cumple 50, se apresura en comprar un par de pantalones de cuero, a pesar de que nunca los ha llevado

Así vista, la midorexia parece encajar en una doble tendencia. Por un lado, esa mentalidad de los 50 son los nuevos 30 (lo cual lleva a que los 60 sean los nuevos 40 y así sucesivamente), por lo que es cada vez más normal ver a personas de mediana edad comportándose como sus hijos; es un proceso que, en realidad, no tiene nada de novedoso, y no hay más que comparar cómo vestían hombres y mujeres maduros hace medio siglo y cómo lo hacen ahora. Pero también señala a otra tendencia global: el 'lookism' (o aspectismo), es decir, la creciente necesidad de tener siempre buena apariencia, sea cual sea tu edad, trabajo o situación social, puesto que la belleza es la medida del éxito.

Bikinis a los 70

La actitud de la periodista que ha acuñado el término parece ambivalente. Si le molesta, no es tanto por lo que muestra de las presiones sociales como por la aparentemente desfasada mentalidad de las mujeres midoréxicas: “Una midoréxica es alguien que, cuando cumple 50, se apresura en comprar su primer par de pantalones de cuero, a pesar de que nunca los ha llevado en las décadas previas”, explica. Aunque ella misma reconoce haber picado y haber adquirido unos zapatos de plataformas.



La autora asegura que Paltrow es una midoréxica de manual. (Reuters)

Otros ejemplos propuestos por la autora: “Estoy hablando de esa amiga (madre de cuatro chicos de menos de 25 años) que recientemente se ha comprado una minifalda vaquera o la otra que se ha comprado unos Levis que realzan su trasero”. En esa categoría encajaría la fascinación que Gwyneth Paltrow siente hacia su parte de atrás, lo que la autora califica como “una midorexia de libro”. Aunque, bueno, quizá esté pasando por alto que, por mucho que conociese la fama a los 20 años, Paltrow tiene 43, una cifra que no parece encajar con la definición canónica de midorexia que acaba de acuñar.

El problema, sugieren las palabras de Watson, es que las mujeres no se adecuan a lo que debería esperarse de ellas: “Es verdad que la mayor parte de nosotras no están haciéndose un depilado brasileño pero algunas nos estamos comportando de manera extraña dadas nuestras circunstancias”, explica. La autora bromea con el sistema que ha implantado con el objetivo de saber si se está pasando de la raya, y que consiste en pararse al final de las escaleras de su casa con su nuevo vestido y vigilar las reacciones de su familia: si su padre agacha la cabeza, su hijastro exclama “¡guau!” y si el otro hijastro mira a su padre, es que está sufriendo un ataque agudo de midorexia.

En muchos casos, explica, es la solución para evitar la tristeza que causa que nadie te mire ya, azuzada por una “potente combinación de negación ciega a ceder terreno y algún extraño empujón hormonal comparable al subidón de adrenalina cuando intentas subierte a un bote en una fuerte corriente”.

Creen ser maravillosas, no porque lo sean, sino porque no se habrían atrevido a llevar botas o trenzas cuando eran jóvenes

“Las que sufren midorexia piensan que su atractivo tardío tiene alrededor del doble de impacto que el de la gente que tiene la mitad de su edad”, explica Watson. “Creen que aparentan ser maravillosas, no porque lo sean, sino porque no se habrían atrevido a llevar botas o trenzas cuando eran jóvenes”. No es que estas mujeres nieguen la realidad. Para la autora, se trata más bien de “una ceguera temporal, como si la autoestima se hubiese vuelto loca”. Pero ¿una ceguera hacia qué?
Eres lo que aparentas ser

En la columna de Watson se obvia otra realidad: la de los condicionantes sociales que provocan este auge de la midorexia. En realidad, que las mujeres maduras lleven ahora ropa supuestamente destinada a las jóvenes es un síntoma de que la presión social para comportarse, vestirse o adoptar determinados estilos de vida en cada edad se ha relajado. En ese sentido, puede verse como una conquista, no sólo en cuestión de género, sino también en cuestión de edad, en un momento en el que cada vez se ve con menos malos ojos que los jubilados imiten en sus comportamientos a los jóvenes.

O puede entenderse como todo lo contrario: que detrás de la midorexia se encuentra la necesidad de vestirse bien, mantener una apariencia atractiva y, en definitiva, encajar en los cánones predominantes de belleza y juventud impuestos. Es algo que ocurre por ambos lados del espectro: de igual manera que la sexualización de las niñas es cada vez más temprana, como muestra la ropa de la que disponen en las tiendas, también se espera que las mujeres maduras respondan a los cánones de belleza vigentes. “Si no tienes midorexia”, señala Watson. “Es que tú y tus personas queridas tenéis suerte”.