domingo, 27 de março de 2016

La Pesadilla






Sol fuera.
Saldrá al calor del sol, dentro de unos minutos, una vez recogida la gompa.


Las noches últimamente no son apacibles.
Hay una nube de sufrimiento sobre sus cabezas que a ratos encoge el corazón y los pulmones.
Una noche se despertó con la sensación de que no podía tragar, que era como no poder respirar.
Como una bomba de gas dentro; que estalle, que estalle ya mismo.
Encendió la luz, se incorporó para recuperar un poco de control.
Eso sí se acercaba a la experiencia de una pesadilla.

Pero ahí estaba, en su cama grande, un futón de dos metros sobre el tatami.
Olor a incienso sobre los libros como caminos al nirvana.
Recorrió el pasillo con rincones de aromas a velas de canela, jazmín, almizcle, la planta de albahaca y la de cilantro.
Cada aroma como toques de campana. Dónde estás?
Aquí. Ahora.

Bajo esta nube de sufrimiento.



En el whatsapp del grupo de kárate surgió la polémica:
Bélgica, Siria, Grecia, Turquía, África, lo que está tan lejos que ni lo vemos, lo que no se parece a mí y es como si no existiera.
Alguien dijo: "Lo que está claro es que el sufrimiento del (egocéntricamente) denominadotercer mundo ha llegado a Europa para sacarnos de nuestra zona de confort".



Hace tiempo que ella siente esa nube de sufrimiento, como un karma colectivo.
Y para que no haya escapatoria (del sufrimiento), para que no sea meramente intuitivo o intelectual, emerge también en su propio entorno personal, pequeñas nubes a su medida, las circunstancias que hacen más profundo el dolor del mundo en su propia experiencia.

Que no le digan que ésa (la propia) no es una razón. Ella ya sabe que las "razones" son anécdotas irrelevantes. La "razón" es el dolor del mundo, y bajo qué circunstancias cercanas se active para hacerlo más personal y profundo, eso da igual.

Así que qué hacer con esta nube de sufrimiento?
Hacer lo que puedas hacer para acoger a tus vecinas y vecinos, a la puerta de casa, bajo la lluvia y el frío y el hambre y el dolor. Y tú al otro lado, con tus habitaciones vacías y la nevera llena de comida fresca y perecedera.
Cómo duele la abundancia, a veces, y no poder compartirla.

Hacer lo que puedas en este sueño mientras ves la nube pasar.




Se le han empañado los ojos con un velo que le nubla la vista.
Y ella no quiere perder la visión clara.
Así que los lava con agua de mar.
Escuece.
Pero luego ve un poco mejor. O eso parece.




A veces cierra los ojos para descansarlos.
Y no ver más hacia fuera, por unos minutos.
Hacia dentro es apacible y hermoso.
Como un bálsamo, como aire fresco el ir y venir de la respiración.
Como si hacer el amor fuera posible.
Fundir la paz interior con la paz exterior, disolverse,
como agua vertida en agua.




Vuelve la cabeza a TNH y le pide que le siga recordando cómo amar la vida,
el aire que respiras, la luz, los aromas,
aun cuando te encuentres sumida en el lodo, el aire frío, la lluvia, el hambre,
aun en la debilidad, mientras ves cómo se van los seres que amas
y tú misma, ya te estás yendo...

Mira hacia Thay y le pide que no deje de recordarle ni por un sólo instante cómo mantener el amor.

Que la compasión y la empatía no permitan que la secuestren el dolor y el miedo.

Mantener el amor como una antorcha, como un faro, como un fuego en el corazón, en esta noche fría y sin casa.

Que ver a mis hijos e hijas sufrir no me acabe de romper el corazón.
O que me lo rompa de una vez por todas, si es eso lo que tiene que suceder,
para volar por fin sin miedo.