quarta-feira, 3 de fevereiro de 2016

Carta a una amiga bloguera


                                                                              1 ABRIL 2008


Estimada amiga bloguera:


Leo tu indignación en forma de post por causa de un artículo asquerosamente machista publicado en la prensa gaditana. Lo firma un hombre, a cuentas del uniforme de falda corta, escote amplio y cofia blanca, con el título, tan elocuente como poco original, de Con faldas y a lo loco.

Este lamentable episodio del uniforme de las enfermeras de San Rafael, no deja de resultar algo surrealista y pone de manifiesto, entre otras muchas cosas, la imagen decorativa que de la mujer trabajadora tienen algunos y la sorprendente valoración de la productividad en función del uniforme y no del ejercicio diligente de las funciones propias de la profesión de enfermería.

Comprendo y comparto tu enfado. No es justificable ni el abuso de poder de un empresario troglodita ante el temor de las trabajadoras a perder un empleo necesario ni, por supuesto, el machismo que expresa el autor de un artículo ciertamente repugnante.

Igual no compartes mi percepción sobre el machismo. Particularmente pienso que, en el fondo, el machista es un hombre impotente. Entiendo el machismo como una prueba de la falsa emancipación del hombre; cuando éste cae del guindo y comprueba que está preso de un sinfín de ataduras, entonces vuelca sobre la mujer su incapacidad y frustración. El hombre que considera a la mujer como algo diferente, expresa en esta idea no su superioridad muscular sino su propia alienación a los poderes establecidos, a la sociedad en la que vive y al rol que erróneamente piensa debe desempeñar. Desde hace tiempo se viene hablando de la lucha por la liberación de la mujer pero, si fuéramos más conscientes, tendríamos que afrontar la batalla de la liberación del ciudadano sin distinción del sexo aunque con personajes como el empresario de la sanidad andaluza pareciera un error. Una esclavitud muy diferente y con apariencia de bienestar pero igualmente sometida, como la de otros tiempos que pensábamos pretéritos en nuestra sociedad. Dicho esto, amiga bloguera, el feminismo y las políticas progresistas deben trabajar para acabar con todas las conductas opresoras y discriminatorias; deben legislar y educar para la igualdad real y efectiva entre las personas.

Volviendo al tema, resulta alucinante que, a estas alturas, las dimensiones de la falda o del escote estén vinculadas al ejercicio profesional y responsable de unas trabajadoras. Seguro que a los enfermeros varones no se les paga la productividad según usen, o dejen de usar, un uniforme a lo Sticky Fingers, ¿recuerdas aquella portada de los Rollings?

Supongo que habrás leído el comentario que dejé en tu blog sobre la perplejidad que me produjo el artículo, especialmente por el autor del mismo. Al respecto poco más, si acaso escribir este post como desahogo y para compartir un vídeo estupendo que encontré. Verás, curioseando por la red, llegué hasta él; con una preciosa música, creo que de Bach, contemplamos una sucesión de rostros de mujer seleccionados en un recorrido por la historia de la pintura. Rostros pintados por, entre otros: Leonardo Da Vinci, Rafael, Botticelli, Hans Memling, El Greco, Rubens, Manet, Matisse, Gauguin, Klimt, Dali, Malevich, Modigliani o Pablo Picasso.

Espero que disfrutes como lo hice. Igual es algo estúpido colgar este post, y especialmente este vídeo, como demostración de algo que no lo necesita; el que la inmensa mayoría de los hombres vemos a la mujer con una mirada y opinión distinta a la expresada por el periodista que escribió el artículo misógino y el empresario machote.


Un saludo




14 de Abril