quarta-feira, 27 de janeiro de 2016


El duelo






Después de haber amado

"El amor eterno es aquél cuyo fracaso se recuerda siempre."

(José Luis Alvite)


Nos aprovechó el amor.
Nos nacieron tres hijos y un gato,
y una casa rosa,
Y un cielo tan azul
que parecía de mentira.

Con tan sólo mirarnos éramos capaces
de atraer una legión de mariposas.
Nos amamos por encima de todos los fracasos
y de todas las verdades.

¡Era todo tan perfecto! Que daba miedo siquiera
contemplar la posibilidad de rompernos
como se rompe un cristal de bohemia.
No necesitábamos declaraciones de amor
porque en cada mirada nos nacía un Universo.

Pero el cielo tenía sus propios planes,
y de nada sirvieron nuestras súplicas
ni los años que pasamos a sus pies.

Sin la piedad ni la misericordia que lo caracteriza,
nos arrancó el corazón de cuajo
y nos desolló la piel a tiras.

Un diluvio de piedras se cebó en nuestros cuerpos
hasta rompernos los huesos y los sueños.

Y así, sin más abrigo que los buenos recuerdos
vestidos de luto riguroso,
nos dedicamos a velar esa legión de mariposas muertas
sin saber muy bien cuánto duraría el duelo.






Miradas intimas