sábado, 9 de janeiro de 2016


Amores perros

Linda y Tobías ansiaban verse, como cada día, en el parque.

Pero Tobías había tomado una decisión, y ese sábado, buscó con la mirada lánguida, a Linda. Tras saludarse efusivamente y dándose, a escondidas un beso con prisas, corrieron a refugiarse bajo los sauces del estanque.

—Linda, he estado pensando en nuestra relación.

—Oh, Tobi, creo que no me va a gustar lo que vas a decirme, lo veo en tus ojos y lo siento en el tono de tu voz.

— No es fácil para mí, créeme. Esto de vernos como mucho veinte minutos a diario está acabando conmigo. Estoy tan ansioso que apenas atiendo a juegos, carantoñas y lo más preocupante, a la comida. Interrumpen como si fuera algo peligroso nuestros momentos de intimidad. Así que, mi querida Linda, intentaré por todos los medios llevarle al otro parque.

En ese momento empezó a llover y se escucharon voces a lo lejos que les llamaban con insistencia.



Linda tomó su hueso de goma amarillo y escondiendo la cola entre las patas, trotó al encuentro de Alicia.




Tintadesueños