domingo, 24 de janeiro de 2016

A Serenidade

La Ecuanimidad





La ecuanimidad es necesaria para tener una mente apacible todo el tiempo; de otra manera, mi mente se ve arrastrada por apegos, aversiones, indiferencia, etc.

Por qué tendría que abandonar estos pensamientos desequilibrados?
En primer lugar, porque son exagerados y no se adecuan a la realidad,
y, además, porque
nos hacen daño.

Tanto el apego (poner el foco de atención en las supuestas "maravillas" de alguien o algo) como la aversión (centrarse en lo que te disgusta) no son más que una proyección equívoca de la mente que está basada en la exageración.

¿Crees que el amor, el odio, la felicidad, la paz, la tristeza o el rechazo son sentimientos?
De acuerdo. Pero busca: detrás de cada uno de ellos encontrarás un pensamiento. Un punto de vista. Una designación personal.

Si hay que designar -dice Lochani-, designemos de una manera beneficiosa, que no desequilibre tu estado mental.
Cómo? Con ecuanimidad.
La ecuanimidad consiste en un sentimiento de afecto, amistad y cercanía hacia todos los seres.

Los sentimientos desequilibrados de apego, aversión e indiferencia nacen de pensamientos exagerados que no se adecuan a la realidad.

Todo eso está muy bien y supongamos que decido actuar de una forma equitativa y ecuánime, con amabilidad y respeto hacia todos los seres. Pero, ¿cómo ignorar esa conexión que siento hacia unas personas y no hacia otras, incluso en un mero encuentro fugaz?
Lochani dice: esa conexión (esa atracción) o esa aversión nacen de impresiones kármicas, por experiencias anteriores (puede que incluso de otras vidas), pero tanto tu experiencia actual como las del pasado están basadas igualmente en pensamientos exagerados y equivocados.
Libérate de las cadenas del karma.

Y esto me hace pensar...
Es curioso cómo tendemos a vestir con un halo de romanticismo las conexiones profundas que, sin saber por qué, sentimos con ciertas personas. Lazos profundos que nacen de zonas insondables, tal vez de otras vidas, ese misterio.
Pero, sea como sea, de otras vidas o no, esos odios y apegos surgen, igualmente, de pensamientos exagerados y equivocados.
Identifícalos, contémplalos, investiga en ellos, si quieres. Pero, en última instancia, no les des más credibilidad que a los engaños presentes.

Y libérate de las cadenas del karma.