quinta-feira, 5 de novembro de 2015

Hojas secas en Otoño






Vi caer las hojas en otoño y pinté de ocre la tela de mi vida. Un viento traicionero robaba sus mariposas al árbol y elevaba al cielo lo secos despojos de un verde perdido.

Todo fue color del tiempo, menos mis pensamientos que se negaban a volar junto a las hojas y se quedaron aquí abajo en el dulce remanso de la tierra parda.
Como una maga de estaciones desiertas, elevé mi mirada hacia las alturas, encontrando entre el cielo y el bosque un canto de faunos olvidados.
Aquí y allá morían las hojas, como enfermos pájaros de secas plumas, y en la mirada soñadora que mi corazón obsequiaba al otoño, encontré finalmente el beso de la aurora.
Y con el beso desanduve las distancias de nacimientos pasados en pos de inciertos inviernos. Me amarré como un marinero a su barco en medio de la tempestad, batiendo al murmullo de las olas, el canto atronador del mar.
Me perdí en el horizonte sin pena, entre las hojas de los árboles de un seco crujiente. Me elevé finalmente en cometas de seda atrapando mi vida que se estaba yendo con el viento a través de la tempestad. Y volviendo al suelo dejé mis pisadas que se quedaron durmiendo en el lecho de este día moreno con los colores de la luz otoñal.

LILIANA GARCIA