terça-feira, 21 de julho de 2015

Análisis de uno de los mejores cuentos de Ernest Hemingway



Ernest Hemingway


Ernest Hemingway escribió varios relatos magistrales, entre ellos Gato bajo la lluvia . Según Gabriel García Márquez, este es uno de los mejores cuentos de todos los tiempos y si bien, Enrique Vila-Matas, otro gran escritor de nuestra querida lengua española, dijo que no terminaba de entenderlo, intentaremos analizarlo y descubrir por qué es uno de los mejores escritos hasta el momento.

El cuento comienza con la descripción del ambiente en el que se desarrolla el texto. En este primer párrafo, sabemos que en el hotel sólo hay dos americanos. Dos americanos que no conocen a ninguna de las personas con las que se cruzan en el vestíbulo y en las escaleras. Dos americanos de vacaciones que se resguardan en su habitación, de una lluvia que cae sobre una plaza y un monumento a los caídos. Esta indicación de que sólo hay dos americanos incomunicados en un pequeño hotel en Italia, es necesaria para la tensión que se desarrolla en el cuento. Esta descripción del ambiente subraya la atmósfera de soledad y tedio en la que se encuentra la pareja en cuestión. La soledad y el tedio del matrimonio americano, la vamos reconstruyendo a medida que leemos el cuento y desde la primera palabra, esto está dispuesto por el autor para que así sea.

En el segundo párrafo, vemos a la mujer americana observando a través de la ventana. La mujer divisa a un gato bajo una mesa guareciéndose de la tormenta. La mujer decide ir por el gato. El esposo, al oír las intenciones de su mujer, se ofrece a ir por pura cortesía, pero realmente no le interesa ir y le recomienda a su esposa no mojarse, antes de seguir leyendo en la cama. La mujer sale de la habitación y en la recepción se cruza con el dueño del hotel, un viejo italiano que no duda en coquetearle y ser atento y galante con ella. Algo que su marido hace rato dejó de ser.

En este punto tenemos el nudo de la historia, un nudo que no es evidente y que el lector debe detectar y desanudar. La mujer no encuentra al gato, vuelve a la habitación frustrada por ello, pero esta frustración le sirve para darse cuenta de que está aburrida de la monotonía de sus vacaciones, de su matrimonio, de su vida. El esposo, no presta mucha atención a la inconformidad de la mujer y continúa leyendo el libro. En otras palabras, al esposo no le interesa en lo más mínimo que su mujer no haya encontrado el gato, que su mujer quiera cambiar su corte de cabello, que su mujer, en plenas vacaciones se sienta amargada. Sin embargo, ella acaba de sentirse importante y querida por las atenciones del italiano, se acaba de dar cuenta que sigue siendo atractiva y que la vida sigue siendo misteriosa, entonces odia en secreto a su marido y se encuentra fascinada por el dueño del hotel, quien le envía a su habitación un gato, a manera de abrazo de comprensión y cariño por no haber conseguido el que se resguardaba bajo la lluvia. El cuento acaba en ese momento, pero a partir de allí, es que Gato bajo la lluvia adquiere toda su complejidad y belleza.

Ernest Hemingway nos deja muy bien planteada la situación. Una situación que con un poco de imaginación logramos vislumbrar. Pese a que el cuento termina podemos preguntarnos, ¿qué pasará con el aburrido matrimonio norteamericano?, ¿qué ocurrirá en esas vacaciones si el marido, como presumiblemente lo hará, continúa inmerso en sus lecturas y omite las necesidades de su mujer?, ¿qué sucederá si la mujer y el italiano continúan con su flirteo vertiginoso?
Ernest Hemingway nos deja al borde de la crisis del relato, nos presenta sólo la punta de un iceberg y nos oculta su descomunal tamaño bajo el agua. Rudyard Kipling dijo que los buenos cuentos son como los icebergs, sólo muestran una tercera parte de su real magnitud, y Hemingway adoptó esta premisa como la forma de sus cuentos. Este ocultar parte de los datos del cuento, le confiere al relato un misterio y una profundidad únicas que el lector debe resolver y completar. No hay mejor literatura que aquella en que el lector participa con su inteligencia y perspicacia. La literatura más aburrida y fácil es aquella que explica todo y no oculta nada. Esta fue una aproximación a uno de los mejores cuentos escritos por Ernest Hemingway, esperamos que vuelvas a leer Gato bajo la lluvia y te sea útil este análisis para la composición de tus propias creaciones.